CLERECIA Y UNIVERSIDAD PONTIFICIA

La fundación de este grandioso monumento se debe a su majestad doña Margarita de Austria, esposa del Rey Felipe II, quien, al igual que sus antepasados, tuvo siempre gran devoción a la Compañía de Jesús.

La primera piedra se colocó el día 12 de noviembre de 1617, finalizando las obras en 1755. Las trazas de la iglesia y parte principal del colegio se hicieron bajo dirección de Juan Gómez de la Mora, sucediéndole el coadjutor Juan de Matos.

La fachada del Templo es notable por la grandeza del conjunto. El primer cuerpo, sobre altos pedestales, seis elevadas columnas de orden compuesto y tres puertas. Sobre la puerta central se abre una hornacina con la estatua de San Marcos. En el centro del cuerpo superior se alza un gran frontón que representa la venida del Espíritu Santo, coronado con una imagen de la Virgen y a sus lados las estatuas de los reyes Felipe III y Margarita de Austria. Las dos torres laterales fueron trazadas por Andrés García de Quiñones.

La planta del templo tiene forma de cruz latina con capillas notables. Es obra del arquitecto Juan Fernández y los escultores Juan Rodríguez y Juan Petti. La sacristía guarda obras tan notables como el magnífico Ecce Homo de Luis Salvador Carmona.

Ya en lo que hoy es Universidad Pontifícia, es sumamente interesante la escalera de subida a las plantas superiores, debido a la impresión aérea que producen sus tramos, apoyados unos en otros formando bóvedas de arcos rebajados.

El patio, obra del gran arquitecto Andrés García de Quiñones, está considerado por varios especialistas como el más gigantesco y mejor acabado claustro barroco de todos los existentes.