
ISABEL LA CATÓLICA
El día 22 de
abril, del año del Señor de 1451, Jueves Santo de Pascuas
Floridas, nació, para gloria de Madrigal, en el palacio de su
padre en la villa, Isabel la Católica.
Vino al mundo
en la modesta alcoba que ocupaba su madre en el primer piso, sin
la pompa y el alboroto que correspondía a su real linaje, quizá
como premonición de su sufrida y retirada juventud. Enrique IV.
Dedicado a la vida alegre y licenciosa, el nuevo rey olvidó a su
familia hasta que el marqués de Villena planteó la posibilidad
de casar a la princesa Isabel con el viudo Alfonso V, de
Portugal, para eliminar a la principal opositora de la princesa
Juana.
Contestóle
la princesa al lusitano con una diplomática evasiva y el 24 de
septiembre de 1468 su hermano la nombró heredera, repudiando a
su esposa y a su hija Juana, "la Beltraneja", y
prometiendo no casar a Isabel sin su consentimiento.
Estando ya
interesada, y en secreto negociada, su boda con Fernando, llegó
a Madrigal el cardenal Albi para solicitar la mano de la princesa
para el duque de Guyena, hermano del rey de Francia. Con no menos
habilidad que en sus anteriores pedidas, Isabel evitó una
respuesta que dañara su política exterior.
Protegido por
las lanzas que el arzobispo Carrillo mandó a Burgo de Osma para
darle escolta, llegó a Madrigal don Fernando, y al día
siguiente desposó a Isabel en la iglesia de San Nicolás de
Bari, marchando después a Valladolid donde celebraron bodas y
festines.
Después de
morir Enrique IV, Isabel fue coronada reina de Castilla y León,
sin la presencia de su esposo, el 13 de diciembre de 1443.
En 1476
celebró Cortes en Madrigal y se despidió de la villa. Tanto
quiso la reina a su lugar de nacimiento, que sólo las
transcendentales obligaciones que la reclamaban pudieron
apartarla de sus paisanos.
Desde
entonces, Madrigal de las Altas Torres adora a su reina, a la que
siempre mostraron su afecto y fidelidad y a la que le deben que
el nombre de la villa sea conocido por todos los españoles.
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ALONSO DE MADRIGAL
" EL TOSTADO"
En una casa
situada frente a la iglesia de San Nicolás de Bari, nació, en
el año de 1400, don Alonso Fernández de Rivera, apodado el
Tostado, que " así quiso, como buen caballero, añadir al
suyo el nombre de su patria y llamarse" Alonso de Madrigal.
Llamado
también el Abulense, este insigne teólogo y humanista, es,
probablemente, la más prolífica figura de las letras
españolas.
Tan precoz
fue su lucidez e inteligencia, que los padres franciscanos lo
llevaron a su convento de Arévalo para comenzar su instrucción.
De allí salió, a los quince años de edad, merced a una beca
del obispo Anaya, para el Colegio Mayor de San Bartolomé, de la
Universidad de Salamanca. Estudió filosofía, teología, leyes,
latín, griego y hebreo, doctorándose en 1425. Al terminar sus
estudios, fue nombrado Rector del Colegio de San Bartolomé y
Maestreescuela de la Universidad de Salamanca, desempeñando
ambos cargos con ejemplar rectitud, inteligencia y generosidad.
De su
prodigioso cerebro nos han llegado múltiples anécdotas, aunque
su fecunda obra es el más significativo ejemplo. Precisamente,
sus escritos sobre el amor y la mujer le granjearon la enemistad
del dominico fray Juan de Torquemada, por lo que se vio obligado
a huir a Roma, tras redactar "El defensorio de sus
proporciones". En el Vaticano, su virtud y sabiduría
cautivaron al Papa y al cuerpo cardenalicio, que le envió al
Concilio de Basilea.
Bajo la
protección real y papal, regresó a España en 1444 para
ingresar en el monasterio cartujo de Scala Dei, pero salió muy
pronto de allí para servir de consejero al rey Juan 11 de
Castilla, que le nombró canciller y abad de Valladolid. En 1449,
el papa Eugenio IV le otorgó el obispado de Ávila, cargo que
ocupó con hidalguía y esmero hasta que, estando de descanso en
Bonilla de la Sierra, cámara de su Silla y residencia veraniega
de los obispos, le llegó la muerte en el atardecer del 3 de
septiembre de 1455.
Alonso de
Madrigal fue la primera figura teológico española propiamente
dicha, abriendo los caminos de la interpretación bíblica a la
espiritualidad y al tomismo del padre Báñez.
Como no
podemos, en tan corto espacio, ni referir siquiera toda la obra
de tan productivo escritor, sólo mencionaremos que sus
"comentarios" sobre los textos de la Biblia fueron
publicados, tras salvarse milagrosamente de un naufragio, en 20
volúmenes titulados "Opera Omnia", por el cardenal
Cisneros, entre los años 1507 y 1531.
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VASCO DE QUIROGA
Aunque casi
desconocido en su tierra natal, hasta la década de los cuarenta
de este siglo, Tata Vasco fue un hombre de suma
importancia en América.
Nació en
Madrigal el año 1470 y estudió leyes, siendo un aventajado
alumno.
Con
brillantez e integridad, ejerció la abogacía en Valladolid
hasta que en 1530 el emperador Carlos V, a través de una carta
que firmaba su esposa, lo solicitó para el puesto de auditor de
la Audiencia Real de la Nueva España y que pusiera orden a los
desmanes que allí se estaban cometiendo, llegando a Veracruz el
9 de enero de 1531.
Tras un
azaroso recibimiento, con viaje de regreso incluido, Vasco de
Quiroga fue elegido presidente de la Audiencia, formada por
cuatro auditores, y se vio en la obligación de juzgar y absolver
a Hernán Cortés por los cargos que se le imputaban.
En 1537,
debido a las noticias de su bondad, que se recibían en la corte,
el Emperador le presentó para obispo de Michoacán, siendo
consagrado a finales de 1538 por fray Juan de Zumárraga, quien
antes de pasar a la consagración le fue promoviendo desde el
estado de lego, sucesivamente, por todos los grados, desde la
tonsura al sacerdocio. Durante su dilatada vida fue un ferviente
misionero y un amante de los indígenas que gobernaba, hasta que
el 14 de marzo de 1565 le sobrevino la muerte.
En México
sus buenas obras se cuentan por millares. Construyó el hospital
de Santa Fe, el primer hospital de México, para españoles,
mestizos e indios, creó el ilustre colegio de San Nicolás y
construyó la iglesia de Michoacán, que hoy en día es centro de
peregrinación en el país azteca.
Los mejicanos quieren a este hombre como si de un
santo se tratase, adjudicando a su mano diferentes milagros. No
es extraño este amor que profesan a su figura, pues Tata
Vasco, Padre Vasco en lengua nativa, protegió a los
indígenas con fervor y justicia, les aportó cultura y religión
y les gobernó con sabiduría. Admirador de Tomás Moro, aplicó
su Utopía, organizando un sistema de provisión de
alimentos en las cosechas buenas para los años de penuria y para
cubrir las necesidades de los enfermos y ancianos. Adiestró a
los diferentes pueblos en distintos oficios, de tal manera que
cada uno de ellos tenía un quehacer distinto y facilitaba el
aprendizaje de los más jóvenes, garantizándoles un medio de
vida, y aseguraba la supervivencia de la comarca a través del
comercio interno.
No es por
tanto fácil encontrar otro ejemplo similar, de labor social
desinteresada, en la historia de la humanidad.
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GASPAR DE QUIROGA
De las
ilustres familias Vela y Quiroga, nació el 13 de enero de 1512,
en Madrigal, don Gaspar de Quiroga, hombre singular y magnífico
que alcanzó los más altos honores eclesiásticos y cuya enorme
humildad impidió que ejerciera el supremo poder político.
Tras estudiar
en el colegio de Oviedo en Salamanca y alcanzar doctorado y
cátedra, en 1540 fue nombrado vicario general de Alcalá y en
1546 llegó a Roma, para ocuparse del cargo de auditor de la
Rota, donde fue apreciado por el papa Paulo IV
Felipe II le
encomendó, en 1559, la visita del reino de Nápoles y de todas
las provincias con todas las facultades. Cuatro años después
regresó a Barcelona y el rey le recompensó por su labor,
dándole una plaza del Supremo Consejo de justicia, con la de la
Santa General Inquisición. Tras varios años de servir al rey en
las más difíciles misiones, el 20 de abril de 1573 se
posesionó del cargo de Inquisidor General y entró a formar
parte del Consejo de Estado, encargándole el monarca la
superintendencia en las juntas que se hacían en su casa, palacio
de Flandes.
Desde este
cargo reformó el convento agustino de Extramuros de Madrigal y
lo favoreció con obras pías, liberó a fray Luis de León de su
prisión, convocó sínodos, bautizó príncipes y fue
nombrado arzobispo de Toledo. En 1578, el Papa
Gregorio X, a instancias del rey, le nombró cardenal.
Muchos fueron
los actos que este gran pelirrojo, de complexión recia y
comer templado, hizo por la corona, por su país, por su iglesia
y por su administrada Toledo, hasta que le llegó la muerte de
madrugada el 20 de noviembre de 1595, tras recibir la visita del
rey.
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SOR CATALINA DE CRISTO
El 28 de
octubre de 1544, mientras sonaban las campanas que llamaban a
misa mayor, nació, en Madrigal de las Altas Torres, doña
Catalina Balsameda y Bustamante. Alma cándida y piadosa, sufrió
en su juventud una terrible enfermedad que, según ella misma,
superó gracias a una promesa hecha a la Virgen de Santa María
del Castillo.
Pasó por
Madrigal Santa Teresa de jesús, yendo del convento de Duruelo a
Medina del Campo, el 1 de julio de 1568, y pudo comprobar
Catalina el fervor popular que despertaba la santa, por lo que
dos años después tomaba los hábitos en el convento de las
Carmelitas Descalzas de Medina del Campo, con el nombre de
Catalina de Cristo.
Desde muy
temprano gozó de la amistad y frecuente correspondencia
epistolar con la fundadora, que se cristalizó el 13 de junio de
1581, cuando fue nombrada priora del convento de Soria.
En 1583, se
traslada a Pamplona, para encargarse de la fundación. Su
permanencia en esa ciudad se vio afectada por varias
enfermedades, agravadas por sus continuas mortificaciones, pero
la fama de su virtud creció con sus buenas obras.
En 1588 se
convirtió en fundadora y priora del convento de Barcelona, sin
perder su convalecencia hasta que el 3 de enero de 1594, bien
entrada la noche, fallecía en su celda.
Como su
cuerpo se mantuviera incorrupto hasta nuestros días, en el
convento de Pamplona, y se asegura su intercesión en varias
curaciones milagrosas, en la actualidad se halla en proceso de
beatificación.
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EL PASTELERO DE MADRIGAL: ¿IMPOSTOR, NOBLE O REY?
Don Juan III de Portugal tomó por esposa a una
hermana del rey de España Felipe II y tuvieron un solo hijo: don
Sebastián, cuya educación quedó al cargo de los marqueses de
Castañeda.
María de
Espinosa, hija de ricos labradores de Madrigal y relativamente
cultivada, marchó a Lisboa como doncella de los marqueses. Su
sencilla hermosura pudo atraer al rey portugués, quien la
enamoraría con facilidad. Lo cierto es que poco después de su
llegada, y preñada de un bastardo, los marqueses la enviaron a
Toledo para dar a luz a Gabriel de Espinosa, El Pastelero de
MadrigaL En esta ciudad recibió una esmerada educación, tal
vez pagada por don Juan.
Cuando el
niño creció, volvieron a Madrigal y un fraile portugués del
monasterio agustino de Extramuros, fray Miguel dos Santos, se
percató del gran parecido que existía entre Gabriel y don
Sebastián, este último desaparecido en Alcazarquivir en 1578.
Enterado de las semejanzas, el anciano vicario del convento
fraguó un ingenuo plan para conseguir importancia política a
través de los amoríos del Pastelero con doña Ana de
Austria, que le creyó su primo el rey don Sebastián. Gabriel, a
través de regalos preciosos y maneras refinadas, cortejó a la
distinguida novicia, hasta que sus amores fueron descubiertos.
Como era de
esperar, el asunto acabó mal para los interesados, siendo ella
recluida en Ávila, aunque murió abadesa de Las Huelgas de
Burgos, el fraile ahorcado en Madrid, y el pretencioso Pastelero,
en la tarde del primer día de agosto de 1595,
"arrastrado por las calles de Madrigal, ahorcado, decapitado
y descuartizado en cuatro partes, cada una de las cuales se
colgó de una puerta de la villa".
En esta importante villa castellana de Madrigal
de las Altas Torres, y durante el siglo XVI, tuvieron lugar una
serie de hechos que marcaron para siempre su historia y su
carácter. Nos referimos, naturalmente, al episodio del
"Pastelero de Madrigal", una historia con las
suficientes dosis de misterio como para convertirse en fuente
inspiradora de obras literarias, desde el Siglo de Oro (Lope de
Vega, por ejemplo) hasta el siglo XIX (José Zorrilla y la novela
de Fernández y González) sin olvidar, ya en nuestro siglo, la
obra de Mercedes Fórmica"110
Una vez más, se comprende cómo la
Historia se muestra, a veces, incapaz de explicar los hechos que
relata y da lugar, por tanto, a la interpretación, a la
fantasía y ¡cómo no!, a la polémica.

Encontramos,
en primer lugar, en el trono de Portugal al Rey Don Sebastián,
hijo de Don Juan Manuel, que accede al trono muy joven y que
muestra un carácter bastante influido por la educación que
recibe de un fraile jesuita, que le inculca ciertos aires de
grandeza y el afán de combatir a los infieles africanos. Por
otro lado, sabemos que era sobrino de Felipe II, y es conocida la
apetencia del Rey castellano hacia el trono de Portugal para
conseguir la unidad peninsular, tan ansiada desde tiempos de la
Reconquista.
En 1578,
desoyendo a todos los que le desaconsejaban la lucha contra el
moro, Don Sebastián se lanza a una batalla terrible y cruenta
ocurrida en Alcazarquivir, donde sufre una desastrosa y
humillante derrota en la que desapareció.
Portugal se
queda sin rey y sin heredero y, tras una serie de luchas armadas,
Felipe 11 accede al trono de Portugal, no sin cierta oposición
popular, pues entre el pueblo surgió una corriente conocida como
"Sebastianismo" que rechazó siempre la idea que Don
Sebastián había muerto y que propició la aparición de una
serie de personas que decían serlo.
| 110 Un estudio minucioso e histórico está realizando D. César Fernández Beobide sobre toda la documentación que existe sobre el tema. Otro similar, pero desde el punto de vista jurídico lo está trabajando D. Fernando Fernández Blanco. |
En Madrigal
de las Altas Torres, y alrededor de 1590, se dan cita los tres
personajes que van a configurar la Historia de "El Pastelero
de Madrigal", en una mezcla de realidad y leyenda.
El primero de
estos personajes es Fray Miguel de los Santos, un monje
portugués de la orden de los agustinos, que había sido confesor
en la Corte del Rey Don Sebastián y que había apoyado al Prior
de Crato en sus apetencias de suceder al Rey Don Sebastián. Por
ésta y otras razones, Felipe 11 le obliga a salir de Portugal.
El segundo
personaje es Doña Ana de Austria, hija natural de Don Juan de
Austria (hermanastro de Felipe 11) y que, a la sazón,
permanecía como monja en el Convento de Madres Agustinas de
Madrigal111.
Por último
tenemos a Gabriel de Espinosa, al parecer, hijo natural del Rey
Don Juan Manuel y una dama madrigaleña llamada María Pérez y
por tanto hermanastro de Don Sebastián, con el que lógicamente
debía guardar gran parecido físico. Y será, precisamente, este
parecido físico, el detonante del misterioso episodio.
Fray Miguel
de los Santos viene a Madrigal, quizás siguiendo un plan
preconcebido, y advierte enseguida el parecido entre Gabriel
Espinosa y Don Sebastián. Sea por reconocerlo como el verdadero
rey o sea por iniciar una trama, el caso es que pone en contacto
a Espinosa con Doña Ana de Austria, a la que tienta ciertamente
la idea de convertirse en reina de Portugal.
111El antiguo libro de profesiones existente en este convento desde 1470, dice así en su página 86:
Para preparar
el viaje a Portugal, Doña Ana le entrega a Espinosa unas joyas
familiares y, por una imprudencia de éste, es detenido en
Valladolid, encontrando en su poder dichas joyas y además unas
cartas en las que se le trata de "Majestad", hechos
ambos por los que es encarcelado en prevención. Pero más
adelante, se empieza a sospechar toda la trascendencia que parece
encubrir la historia.,
Da comienzo
un proceso en Madrigal, guiado siempre por Felipe 11 y,
caracterizado, por la constante ambigüedad que mantiene Gabriel
de Espinosa en cuanto a sus manifestaciones, sus modales y su
sereno comportamiento. Los testimonios se dividieron entre la
confirmación o la negación de si se trataba del Rey D.
Sebastián112
.
De todos
modos el proceso sigue su curso y desemboca en una sentencia
condenatoria de 1 de agosto de 1595.
Es de resaltar que fue arrastrado, ahorcado y posteriormente descuartizado por el verdugo; cada uno de los trozos se colgaron en las cuatro entradas de la muralla y la cabeza en la fachada del Ayuntamiento de la villa.
Respecto a
los otros personajes de la historia, sabemos que Fray Miguel de
los Santos, después de degradado, fue ahorcado en la Plaza Mayor
de Madrid, y que Doña Ana de Austria, fue condenada a reclusión
rigurosa durante cuatro años en el Convento de Nuestra Señora
de Gracia de Ávila, y desposeída de sus privilegios. Años
después obtuvo el perdón de Felipe II, quien la nombró Abadesa
perpetua del Monasterio de las Huelgas de Burgos.
Otros
personajes sufrieron destierro, galeras o fueron azotados
públicamente.
112 El proceso se conserva íntegro en el A. G. S. Estado. Legajos 172 y 173
¿Qué esconde realmente esta historia? El proceso no solamente no aclara nada, sino que da lugar a muchos interrogantes: ¿Era Gabriel de Espinosa el Rey Don Sebastián? ¿Se trataba de un hermano bastardo de éste? ¿Fue toda una intriga o conjura política y el Pastelero no fue más que un impostor? |