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«Más vale ver una cosa siempre por primera vez que conocerla, pues conocer es como si nunca viéramos por primera vez, y nunca haber visto por primera vez es solo oír como lo cuentan». De poemas inconjuntos F. Pessoa Esta exposición pretende recrear, mediante la muestra de diferentes naturalezas muertas, esa primera mirada que en algunas ocasiones nos impacta cuando descubrimos cualquier objeto (o lo redescubrimos, porque muchas veces no nos resulta totalmente desconocido), y así llega a emocionarnos sin una explicación aparente. Las naturalezas muertas que traigo no son estudios académicos o formales que agotan su interés en la gramática de la fotografía, no he querido verlos como lienzos planchados por la plancha de una disciplina férrea de luces y volúmenes, sino que las entiendo más bien como naturalezas vivas, o que piden vivir a gritos su propia vida de melancolía y de misterio. A veces, la emoción que me causa la presencia de un objeto me asalta de forma inesperada, es una especie de balanceo reciente del alma, una sensación de que hay un metrónomo sentimental que empieza a marcar sus primeros compases; pero otras veces, tal sensación venía acompañándome desde hacía tiempo en el recuerdo. Quiero que estas naturalezas muertas sean espejos en los que se refleje la naturaleza viva del hombre, de la mujer y de las cosas, que se refleje lo más oculto y silencioso de nuestra vitalidad, ese vaho misterioso que a veces cubre los frágiles cristales de la vida. |
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