Vista desde el Castillo de Balboa
Érase una vez, probablemente, un aventajado discípulo del mago Merlín, que caminando hacia Santiago allá por el verano de 1467, coronó la cima de las montañas que conforman este valle. Conocedor de todos los secretos de su oficio, quedó impresionado ante el paisaje donde la naturaleza, en un alarde de magia, puso tanta belleza. Pero aquellos eran tiempos turbulentos en los que el demonio, hacía de las suyas por el mundo. Aquella mañana, entre los frondosos bosques que el peregrino contemplaba, miles de irmandillos combatían ferozmente en las proximidades del altivo castillo de Balboa con las huestes del Conde de Lemos, al que perseguían desde sus dominios en Galicia.
Habían visto estos parajes mucho dolor y mucha sangre, tal es así, que ya en época romana, posiblemente alguien que huía del horror de los saqueos, enterró sus riquezas en monedas cerca de Villariños, hasta que la construcción de un camino las puso al descubierto. El peregrino, apenado y perplejo ante el brutal contraste que producía tanta crueldad en medio de tanta belleza, profirió como mago bueno que era, una de sus proféticas sentencias: "Tiempo llegará que tan hermoso lugar será valle de bonanza (Valbona), y en él reinará la alegría".
Vista del valle desde Pumarín
Tejo Centenario
El valle de Balboa con sus diecisiete pueblos, es paraje idóneo para el descanso en un inigualable entorno natural. Ubicado en las estribaciones de la Sierra de Ancares. Lugar en el que la naturaleza, empecinada aquí en superarse a sí misma, buscó en las dotes creativas de algunos de sus moradores, la complicidad necesaria para que el valle continúe generando belleza. La obra escultórica que se realiza en Cantejeira, es una intima comunión entre naturaleza y arte.
Foto característica
Una magnífica muestra de la aplicación práctica de ideas nuevas: un moderno hotel levantado sobre la hierba fresca, compite en calidad y confort con los mejores de todo el Bierzo. Se llama Ancares y es una gran sorpresa construida con exquisito respeto respecto al apacible paisaje que lo envuelve. La imponente ruina de un torreón hendido, domina el pueblo. A la sombra de su castillo del siglo XIV, hoy nido de grajos y mochuelos, Balboa es el centro administrativo del consejo y encrucijada de caminos. Hasta la plaza que enmarcan la Casa Consistorial, el río y la hermosa iglesia de Santa Marina, del siglo XVI, recientemente declarada de interés turístico por sus altos relieves barrocos de la Escuela Villafranquina. La iglesia tiene una cabecera románica, pero en el siglo XVI se le añadió la nave y la torre. El retablo (s. XVII) es manierista con buenas imágenes y relieves. Pero lo que realmente sorprende, es la enorme construcción con techo de paja frente a la casa blasonada que perteneció a la poderosa familia de los Rodriguez deValcarce. Es un centro de ocio para toda la comarca donde el intento de compaginar ancestros y modernidad se puede apreciar en el diseño mismo del edifico.
Balboa praderias (a vista de pájaro)
Balboa
El valle es zona de turismo rural, con albergues y casas. Desde la capital del municipio se pueden realizar interesantes excursiones a Cantaixeira, Castañoso, Fuente de Oliva, etc. Por viejos caminos, entre una vegetación frondosa y gozando de sus aguas y su tranquilidad.
Vista de Balboa desde su castillo Vista del valle desde Pumarín Tejo centenario en Balboa Vista característica de Balboa Vista de Balboa praderias a vista de pájaro