POR ROBERTO DE CABO
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¿Cómo sabéis si la tierra no es el infierno de otro planeta?
Con tal que se tenga una pocilga, se encontrarán a los cerdos.
Las injurias tienen una gran ventaja sobre los razonamientos: la de ser admitidas sin pruebas por una multitud de lectores.
La talla de las estatuas disminuye alejándose de ellas; la de los hombres, aproximándose.
Cuando se es ensalzado por el enemigo, es que se ha hecho algo mal.
Lo que importa ante todo es perseguir la experiencia; la razón seguirá siempre, con su venda fosforescente sobre los ojos.
Saben realmente vivir aquellos que se comparan fundamentalmente con gente que les va peor que a ellos.
Fabio, las esperanzas cortesanas prisiones son do el ambicioso muere y donde al más astuto nacen
El arte de un príncipe consiste en hacer el bien personalmente y el mal por segunda mano.
Las obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y la que no me gustan. No conozco ningún otro criterio.
La primavera ha venido, nadie sabe como ha sido.
La hermosura vale más que cualquier carta de recomendación.
El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan.
El mareo es al espacio lo que la impaciencia al tiempo.
La experiencia advierte que es a veces convenientemente cerrar un ojo, pero nunca los dos.
Lo bueno, si breve, dos veces bueno.
Cuando más uno madura más experimenta la necesidad de proceder por medios económicos, de expresarse más simplemente.
Si quieres conocer el valor del dinero, anda y prueba a tomarlo en préstamo.
Lo que los hombres quieren, de hecho, no es el conocimiento, es la certeza.
El estornudo absorbe todas las funciones del alma.
Dedico esta edición a mis enemigos, que tanto me han ayudado en mi carrera.
La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.
El lujo es una necesidad que empieza cuando termina la necesidad.
Si la honradez no fuera un deber, debería ser un cálculo.
Los ríos más profundos son siempre los más silenciosos.
Hay que trabajar, si no por gusto, al menos por desesperación porque, hechas las necesarias averiguaciones, trabajar es menos aburrido que divertirse.
Todos somos aficionados: en nuestra corta vida no tenemos tiempo para otra cosa.
No hay que querer estar por encima de las cosas, hay que estar dentro. No hay que querer saber por qué se vive. Sólo hay que querer vivir.
Todo lo que puede ser mal interpretado, es mal interpretado siempre.
La amistad es el puerto de la vida.
La indiferencia hace sabios, y la insensibilidad monstruos.
El hombre es un bípedo implume.
El pueblo que valora sus privilegios por encima de sus principios pronto pierde unos y otros.
En la vida humana sólo unos pocos sueños se cumplen; la mayoría se roncan.
Un cuadro colgado en un museo es, posiblemente, lo que tiene que escuchar más tonterías en todo el mundo.
Desconfíen del rencor de los solitarios que dan la espalda al amor, a la ambición, a la sociedad. Se vengarán un día de haber renunciado a todo eso.
Porque la tortuga tiene los pies seguros, ¿es ésta una razón para cortar las alas al águila?.
El miedo es el más ignorante, el más injusto y el más cruel de los consejeros.
Un hombre tiene que tener siempre el nivel de la dignidad por encima del nivel del nivel del miedo.
Nadie puede hacer que te sientas inferior sin tu consentimiento.
No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo.
Nada le bastará a aquel que no tiene bastante con poco.
A menos que se sepa todo a los veinte años no se tiene ninguna probabilidad de saber algo a los treinta y cinco.
El amor nunca tiene razones. Y la falta de amor tampoco. Todo son milagros.
Todo lo que no se comprende, envenena.
Lo que no se sabe expresar es que no se sabe.
Quédate ante la puerta si quieres que te la abran. No dejes el camino si quieres que te guíen. Nada está nunca cerrado sino a tus propios ojos.
La esperanza es un buen desayuno, pero una mal cena.
Bien acierta quien sospecha que siempre yerra.
Hay un remedio para toda clase de culpas: Reconocerlas.
El hombre razonable se adapta al mundo; el irracionable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del hombre irrazonable.
Soy un hombre. Por consecuencia, todos los diablos residen en mi corazón.
La mosca que no quiere ser cazada está más segura cuando se posa en el cazamoscas.
Para juzgar sobradamente debemos conocer cómo aprecian las cosas los ignorantes.
Las obras maestras no son nunca más que tentativas afortunadas.
El cielo, el infierno y el mundo están en nosotros. El hombre es un abismo.
El que ha sufrido algún mal puede olvidarlo; jamás el que lo ha causado.
Decídete y serás libre.
Todo hombre genial es en cierta medida hombre, mujer y niño al mismo tiempo.
La sombra no existe; lo que tu llamas sombra es la luz que no ves.
Cuando los autos piensen, los Rolls-Royces estarán más angustiados que los taxis.
Sólo lo que se pierde es adquirido para siempre.
Un idealista es aquel que, al notar que una rosa huele mejor que una col, concluye que hará una sopa.
No pasan días sin que llevemos al matadero los más puros de nuestros impulsos.
Mejor es la mitad que todo.
Solamente dos legados duraderos podemos aspirar a dejar a nuestros hijos: uno, raíces; el otro, alas.
Coge el día de hoy; no seas demasiado crédula en el de mañana.
No puede decirse que el Español sea más soberbio o más dado a los devaneos amatorios que cualquier otro pueblo; pero una y otra cosa lo es de un modo portentoso, raro e insólito.
La tontería se coloca siempre en primera fila para ser vista; la inteligencia detrás para ver.
En la prosperidad, nuestros amigos nos conocen; en la adversidad, nosotros conocemos a nuestros
El más largo aprendizaje de todas las artes es aprender a ver.
¡Bienaventurados nuestros imitadores, porque de ellos serán todos nuestros defectos.
El militar es una planta a la que hay que cuidar con esmero para que no dé sus frutos.
Dios no habría alcanzado nunca al gran público sin ayuda del diablo.
Gloria y mérito es de algunos hombres el escribir bien, de otros es el no escribir nada.
Sin dinero el honor no es más que una enfermedad.
No conozco mayor enemigo del hombre que el amigo de todo el mundo.
Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.
Por tus palabras habrás de ser justificado, y por tus palabras serás condenado.
La juventud quiere más ser estimulada que instruida.
El precio más elevado que puede uno pagar por alguna cosa es el pedirla por favor.
Aquél que defectos tenga que disimule los ajenos.
La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada.
Y fortuna que se canta siempre se la lleva el aire.
Libre es aquel que apetece solamente lo que está en sus manos alcanzar; siervo, el que tiene otras ambiciones.
Es locura manifiesta vivir precariamente para poder morir rico
El hombre más poderoso es el que es dueño de sí mismo.
El interés habla todas las lenguas y desempeña todos los papeles, aun el de desinteresado.
Es fácil borrar las huellas, pero difícil es caminar sin pisar el suelo.
Aguardad vuestro turno con paciencia y con fe. Que hay más estrellas que hombres y hay alas para
En las historias de amor la felicidad es siempre igual, en cambio, cada desgracia tiene su fisionomía propia.
Con viento mi esperanza navegaba; perdonóla la mar, matóla el puerto.
Hay peregrinos de la eternidad, cuya nave va errante de acá para allá, y que nunca echarán el ancla.
Cuando no es necesario tomar una decisión, es necesario no tomar una decisión.
La esperanza es, en general, mal guía, pero es muy buena compañera de viaje.
El cometido de un gobierno no es hacer rico al pueblo, sino protegerlo mientras se enriquece por sí
¿Morir yo, querido doctor? ¡Será la última cosa que haga! (En su lecho de muerte).
Es sabido que lo propio del genio es proporcionar ideas a los cretinos veinte años más tarde.
La vida es prenda, si el furor contiende, que quién más la desprecia en más la vende.
Es la misma lluvia la que en tierra inculta hace crecer zarzas y espinas, y en los jardines, flores.
Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi propio mundo.
¡Años de niñez en que el tiempo no existe! Un día, unas horas son entonces cifra de la eternidad.
Como aré y sembré cogí: aré un alterado mar, sembré en estéril arena, cogí vergüenza y afán.
Cada vez que proveo una plaza vacante, creo cien descontentos y un ingrato.
¿Hay nada tan seguro, decidido, desdeñoso, contemplativo, grave, serio, como el asno?.
La inteligencia es la facultad con cuya ayuda comprendemos finalmente que todo es incomprensible.
Ojo por ojo, y el mundo acabará ciego.
Al lado de la dificultad está la facilidad.
La historia de la humanidad es un movimiento constante desde el reino de la necesidad hasta el reino de la libertad.
Vivir es más cuestión de lo que uno gasta que de lo que uno hace.
Vivir sola es como estar en una fiesta donde nadie te hace caso.
Es más fácil quedarse fuera que salir.
Los sentimientos y las costumbres que son base de la felicidad pública se forman en el hogar.
La indignación moral es la estrategia tipo para dotar al idiota de dignidad.
La dignidad radica en ser capaz de afrontar la realidad en toda su insensatez.
La vejez no es tan mala, si considera uno la alternativa.
El sentido común es el instinto de la verdad.
El miedo es para el espíritu tan saludable como el baño para el cuerpo.
Aquel a quien aman los dioses muere joven.
Sin piedad la justicia se torna crueldad, Y la piedad sin justicia es debilidad.
Cada uno es como Dios le hizo, y aun peor muchas veces.
Ante las gentes de espíritu ligero nos avergonzamos de mostrar afectos profundos.
Las costumbres hacen las leyes, las mujeres hacen las costumbres: las mujeres, pues, hacen las leyes.
Las ilusiones perdidas son verdades halladas.
Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes.
Los grandes pensamientos necesitan no sólo alas, sino también algún vehículo para aterrizar.
El trueno proclama los hechos del relámpago.
Si quitamos un céntimo de mil libras esterlinas, ya no existen las mil libras esterlinas.
El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones.
¿Qué es la moda? (...) Corrientemente una forma de fealdad tan intolerable que nos vemos obligados a cambiarla cada seis meses.
¿Qué cosa más dura que la piedra? ¿Qué más blando que el agua? Pues el agua blanda cava la dura.
Si se sabe exactamente lo que se va a hacer, ¿Para qué hacerlo?.
Cuando compréis una maleta, recordad que tiene que venir alguna ocasión en que hayáis de llevarla vosotros mismos.
Lo malo de nuestro tiempo es que ya no es lo que era.
La última voz audible antes de la explosión del mundo será la de un experto que dirá: es técnicamente imposible.
Cuando la fortuna nos descubre su bello rostro, es precisamente cuando la tormenta comienza a cernerse sobre nuestra cabeza.
La burocracia en los países latinos parece que se ha establecido para vejar al público.
¿Queréis conocer a un hombre? Investidle de un gran poder.
No hagas de tu cuerpo la tumba de tu alma.
No he conocido casi nunca a un matemático que estuviera en condiciones de sacar conclusiones
Lo que más estorba para adquirir un buen amigo es nuestro empeño de tener muchos.
Pierde una sola hora a la mañana, y todo el día andarás a la caza de ella.
El canal se complace pensando que los ríos no existen sino para traerle agua.
Los años enseñan muchas cosas que los días jamás llegan a conocer.
Ira es multiplicación de querer y no querer.
¡Pobre! Jamás sabrá lo que es ser joven, porque nació banquero.
El peligro es tanto más grande cuanto más grande es el temor.
El amor propio es más arrogante que ciego; no nos oculta nuestros defectos, pero nos convence de que éstos escapan a los ojos de los demás.
Hacer el loco una vez al año es cosa tolerable.
El supremo artificio es no tener ninguno.
Niega tus deseos y hallarás lo que desea tu corazón.
Quienes buscan la verdad merecer el castigo de encontrarla.
¿Qué es un adulto? Un niño inflado por la edad.
Alcanzarás buena reputación esforzándote en ser lo que quieres parecer.
La angustia es el vértigo de la libertad.
El hombre que no ha amado apasionadamente ignora la mitad más hermosa de la vida.
Nadie muestra su pesadumbre tan aparatosamente como aquellos que más alegres están en realidad.
El que es misericordioso con los hombres crueles, acaba por ser cruel con los misericordiosos.
¿Popularidad? Eso es la gloria en perras gordas.
Aunque tuviera cien brazos y cien lenguas, y mi voz fuese de hierro, no podría enumerar todas las formas del crimen.
Cuando señales con el dedo observa que otros tres dedos te señalan a ti.
El primero que comparó a la mujer con una flor fue un poeta; el segundo, un imbécil.
El dinero es como un sexto sentido: y sin él no se pueden usar los otros cinco.
El problema de ser pobre es que te ocupa todo el tiempo.
La ciencia es orgullosa por lo mucho que ha aprendido; la sabiduría es humilde porque no sabe más.
La sabiduría suprema era tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen.
No pretendas guiar al que quiere elegir su propio camino.
El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría.
La imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser. El humor los consuela de lo que son.
¡Si sólo Dios me hiciera una simple señal, como hacer un ingreso a mi nombre en un banco!
Cuando un hombre se echa atrás, retrocede de verdad. Una mujer sólo retrocede para coger más carrerilla.