40 AÑOS DE TELEVISIÓN EN ESPAÑA Estéreo, dolby surround prologic, digital, 100 Mh, satélite, cable, públi- cas, privadas... La preocupación es hoy cómo y qué vamos a ver y escuchar en la televisión, ese pequeño gran invento que ha cambiado los hábitos culturales y sociales, servido a diversos propósitos e influido en los pensamientos. Los salones de las casas se construyen y decoran en torno a la colocación de los receptores, los niños aprenden a manejar antes los mandos a distancia que ha escribir su nombre y los adultos han convertido la pequeña (aunque cada vez alcanza mayores dimensiones) pantalla en el "becerro de oro", aunque a veces irónicamente la llamen "caja tonta", perdiendo la compostura cuando ven una cámara, participando en toda suerte de rituales oficiados por legión de "su- mos sacerdotes" con sueldos irreverentes y las mentes centradas en los va- riables y despiadados índices de audiencia. O la tele lo dice o no importa; sino apareces en pantalla, parece que no existes, caundo no se emite es que no tiene interés... Realmente cuesta imaginar que hubo un tiempo en el que en España se vivía sin televisión, como ahora para los más pequeños sería imposible entender un mundo sin ordenadores. La inauguración oficial de TVE, que entonces no tenía que ir orgullosamente alardeando de "la primera" porque era un hecho evidente y no tenía competencia se produjo el 28 de octubre de 1.956, después de varios años de pruebas. Emi- tió desde unas pequeñas instalaciones en el Paseo de la Habana madrileño, una misa, nada sorprendente en una España que oficialmente iba de católica, apos- tólica y romana además de otras cosas, y un discreto programa musical en el que intervino una orquesta que tenía como vocalista a Mona Bell. Pero llegar a esa fecha significativa no resultó una tarea sencilla. Inventada en los años 20, en algunos países, como U.S.A., Gran Bretaña, Francia o la Alemania Nazi, comenzó a desarrollarse en los 30, pero la Se- gunda Guerra Mundial provocó una interrupción temporal del fenómeno, que vol- vió a cobrar fuerza en la posguerra. En España toco ir en el furgón de cola de la televisión occidental, en par- te porque el feudo del General Franco, prácticamente aislado por el bloqueo e- conómico, tenía otras preocupaciones más importantes. La BBC ya emitía regu- larmente desde 1.946, la televisión pública francesa lo hacía desde 1.947, pe- ro es este país en 1.948 todavía se estaba en la etapa de las demostraciones, como la realizada en la Feria de Muestras de Barcelona. Pero un país que decía estar en vías de desarrollo no podía cerrar los ojos y en 1.951 empezó a to- mar forma la futura televisión española con los primeros fichajes: José María Revuelta en la dirección, José Luis Colina como jefe de programas y Laurita Valenzuela, con 20 añitos, David Cubedo y Jesús Álvarez como presentadores. Estos personajes no tardarían en hacerse enormemente populares, un efecto que tendría continuidad en otros muchos profesionales que entrarían posterior- mente en el medio de la televisión. Hasta la inauguración oficial, todo se limitó a una serie de pruebas oca- sionales, que eran vistas por los escasos afortunados que disponían del dine- ro suficiente para adquirir uno de los primitivos aparatos receptores que en- tonces llegaban a los escaparates de algunas tiendas y que acaparaban la a- tención de los transeúntes. Los estudiosos del tema calculan que hasta el mo- mento del despegue oficial de la televisión en España existían medio millar de televisores, cifra que progresivamente aumentaría hasta los 300.000 en 1.962 o los 5 millones en 1.971, como ejemplos significativos. Al comienzo todo iba a salto de mata, como una aventura, llenando unas po- cas horas de emisión con lo que se podía, adquiriendo la profesionalidad po- co a poco y gracias, sobre todo, al riesgo del directo como norma en la mayo- ría de los espacios. Lejos de la enorme y desproporcionada plantilla actual, la primitiva TVE disponía de unos reducidos efectivos delante y detrás de la cámara. Unos cuantos realizadores que después adquirirían masivo reconici- miento como Antonio Ozores (después rey de la comedia "made in Spain") o Pe- dro Amalio Lopez, y rostros televisivos como Mariano Medina (Primer "hombre del tiempo") o las locutoras María José Valero y Blanca Álvarez. En fin, esto ha sido una pequeña muestra de como empezó todo. Extendernos ahora en explicar las primeras series y personajes sería tan largo como escri- bir un libro y por eso aquí lo dejo. Solo decir que mi serie favorita siempre fue "Viaje al fondo del mar", que aún siguen emitiendo, pero que ya le falta aquella ilusión de cuando eras un niño. Da®Do / LLFB