ENTREVISTA A JOHN TRAVOLTA ("IMAGENES DE ACTUALIDAD" número 133) Tarantino, el niño mimado de Hollywood, le fichó para encabezar el reparto PULP FICTION, la película que ganó la Palma de Oro de Cannes hace unos meses y que ha sabido conquistar aplausos y buenos comentarios en base a tres histo- rias policiales contadas con humor y suspense. Tras participar en una serie de televisión, "Welcome Back Kotter", Travolta apareció fugazmente en una par de películas, incluyendo "Carrie" de Brian de Palma, hasta que fue elegido para protagonizar el mayor éxito de recaudación del año 77. Y aunque pocos hoy día recuerdan que hasta recibió una nominación al Oscar por aquel discutible tra- bajo, la carrera de Travolta se disparó. Poco después, protagonizó "Grease", con Olivia Newton-John, otro gran éxito comercial. Sin embargo, una serie de malas elecciones acabaron rápidamente con su carrera. Aunque De Palma lo volvió a convocar para encabezar el reparto de "Impacto" en 1881 y gozó de un relativo resurgir con "Staying Alive" en 1983, la carre- ra de Travolta languideció con películas intrascendentes hasta que llegó "Mira quien habla", una comedia que alcanzó suficiente éxito como para generar dos secuelas. Ahora ha retornado por la puerta grande. En PULP FICTION el ex-ídolo juvenil no sólo tiene la oportunidad de ensayar algunos pasos de rock-and-roll en una escena con Uma Thurman sino que da buena prueba de su talento con su interpretación de Vincent Vega, un matón a sueldo que se enreda en discusiones filosóficas con su socio en el crimen encarnado por Samuel L. Jackson. -¿Pensabas que Tarantino te iba a dar finalmente el papel? La verdad es que llegué a dudarlo mucho. Inicialmente yo fui el único al que Tarantino le ofreció el papel, y de pronto aparecieron toda serie de nom- bres como candidatos: Mel Gibson, Tom Cruise, Tom Hanks, Kevin Costner... To- dos estos actores fantásticos entraron en la competencia, por lo que yo me convertí en la tercera o la cuarta opción. Tarantino sin embargo me defendió con uñas y dientes y consiguió que me eligieran a mí por encima de todos los demás. Fue increíble. -Se ha hablado mucho de su "tu retorno". No es que no esté de acuerdo con esto del retorno, pero me gustaría que hu- biera otro término para designarlo, como reaparición, porque ya han hablado de mi retorno como seis veces a lo largo de mi carrera. La primera vez lo entendí pero después comence a pensar que lo podían llamar de otra manera. Es que si nos ponemos a pensar, yo nunca me he ido del todo, siempre he estado trabajan- do, algunas veces con más suerte que otras... -¿Como fue volver a bailar frente a las cámaras? Muy divertido. Me encantó que todo el mundo valorara esa escena, porque a mí siempre me pareció un poco arriesgada. Tuve que bailar pero manteniendo el personaje, un gangster un poco pasado de peso que odia lo que está haciendo. Por lo tanto esa escena de baile fue muy buena como forma de explorar el personaje. Pero el público puede interpretarla de la forma en que se le anto- je. -Uno de los aspectos más destacados de PULP FICTION es la dinámica que se establece entre tu personaje y el de Samuel L. Jackson. ¿Cómo lo conseguiste?. No hay un método. La química es algo innato. ¿Por qué se ha dado también en- tre Debra Winger y yo? ¿Por qué ocurre lo mismo con Kirstie Alley? Es algo que no se puede prever, tiene que ocurrir. Y con Samuel fue exactamente eso. Desde el principio tuvimos esta comunicación tan divertida entre nosotros. Es un sentimiento. -¿Inventaste una historia previa para entender la extraña relación que tie- nen tu personaje y el de Samuel L. Jackson?. Tarantino la inventó, y es bastante extensa por cierto. Vincent había sido enviado por Marcellus a Amstersam para trabajar en un club nocturno como ge- rente. De allí surgió mi idea para el corte de cabello. Antes de eso había trabajado como socio del personaje de Jackson, por lo que llevaba tiempo sin verlo pero le conocía bien. -Qué es lo que pensaste cuando Tarantino te ofreció el papel?¿Te sorprendis- te que pensara en ti para hacer de gangster?. No me sorprendió pero sí me honró y me conmovió mucho que me eligiera a mí, porque sentía que yo estaba en un momento de mi carrera en el que no era un actor en demanda, y por lo tanto que él arriesgara su puesto para ofrecerme este trabajo me pareció un gesto tremendamente noble y conmovedor. -Más allá de cómo definas lo de tu retorno, ¿crees que la gente está intere- sada en volverte a ver a menudom, haciendo papeles diferentes a los que te hi- cieron famosos?. Sí, pero nunca sentí que la prensa o el público no estuviera interesado en mí. Siempre supe que uno no puede controlar que le ofrece Hollywood. He hecho todo lo posible, pero no pasa por mí. Siempre supe que la actitud de la prensa y la audiencia con respecto a mí era una cosa que variaba de proyecto en pro- yecto. Estoy entusiasmado con la respuesta que ha generado mi trabajo en PULP FICTION, pero tengo claro que esto no va a durar para siempre. Sé que en el siguiente proyecto la gente puede tener otros sentimientos respecto a mí. Es que he estado dando vueltas durante demasiado tiempo, casi más que ninguna otra estrella de Hollywood. Han sido más de veinte años, y terminas por apren- der que todo aquí depende del proyecto en el que estés trabajando. Celebras si te dan la Palma de Oro o el Oscar, y te sientes mal cuando no te dan nada. -¿Hubo algún momento en que pensaste en que el éxito iba a durar para siem- pre?. Al principio, pero basta una película para que tu suerte comience a decaer. Es que yo hice seis pélículas seguidas que tuvieron mucho éxito, y cuando lle- gó el primer fracaso yo pensé que podía recuperarme en el siguiente proyecto. Pero no fue así. -¿Ha habido cambios en los guiones que te llegan a partir de PULP FICTION?. En un ciento por ciento. He recibido una propuesta para hacer un film con Harry Belafonte, que es excelente, del mismo director de "Última salida: Brooklyn. También voy a trabajar en una película producida por Danny DeVito, que también produjo PULP FICTION, que se llama "Get shorty", donde voy a tener de compañero nada menos que a Gene Hackman. Es una comedia y promete ser muy divertida. -Supongo que sin PULP FICTION estos guiones no te hubieran llegado... Exactamente. Lo que pasa es que cuando no eres un número uno, necesitas que aparezca alguien como Quentin y te dé un empujoncito para sacarte otra vez a flote. Y es entonces cuando te vuelves otra vez un número uno. No hay otra forma. Tienes que entender que los ejecutivos de los estu- dios son hombres de negocios. No es que yo esté en desa- cuerdo con el sistema, porque si algún día me toca producir supongo que haré lo mismo. Es por eso que me emocionó la propuesta de Quentin porque coincide con mi idea romántica de luchar por alguien en quien crees. Yo jamás le hubie- ra criticado si hubiera elegido a otro actor más importante para el mismo pa- pel. Es muy agradable que haya pensado en mí. Pero una vez que me lo dieron, no iba a desaprovechar la oportunidad para demostrar que puedo hacer todo tipo de papeles. -¿Qué es lo que le hizo pensar en ti?. Yo ya había hecho de gangster en una película de Robert Altman y Quentin es una persona que cree en los actores, y sabe que un actor puede hacer lo que se necesita para lograr un personaje. Creo que vio cierta cualidad en mí para el personaje, una capacidad de análisis que nadie había visto antes. Cuando me reuní con él por primera vez estuvimos como seis horas juntos, y le ayudé a trabajar en el presupuesto del film. Y me dijo que quería que Vincent tuviera esa capacidad de análisis. -¿Tienes presente que fuiste una de las últimas grandes estrellas de una ge- neración?. La verdad es que no sé porqué fui el último en ser aceptado en ese grupo de gente. Nunca pregunté por qué, simplemente celebré la idea de que me hubieran aceptado, porque no tenía ningún interés en cuestionar mi suerte. Es un halago que digan algo así de mí y me gusta pensar que pertenezco a la vieja genera- ción de actores de cine. -Cuando se estrenó "Fiebre del sábado noche" y te convertiste de la noche a la mañana en una super-estrella, ¿cuán difícil fue para ti afrontar el éxito?. Te genera un shock durante cierto tiempo, he recibido mucha ayuda de la Iglesia de la Cientología, especialmente en los momentos más duros. Tienes que decidir si vas a sobrevivir o no, independientemente de lo que ocurra al- rededor tuyo. Pero ahora me siento mucho más tranquilo para aceptar este re- brote de éxito... -Pero me imagino que el súbito olvido de la gente supuso un momento muy duro para tí... Claro que sí, porque no te olvides que desde 1975 hasta 1978 todo el mundo estaba pendiente de mí, pero yo no pude disfrutar de ese momento hasta que llegó mi primer fracaso. Ni siquiera pude ajustarme a ser una estrella de cine cuando me dieron una bofetada en la cara por elegir la película equivocada. Todo fue muy delirante. -Fue duro recibir la bofetada en la cara?. No tan duro, porque como dije al principio hay que tomar las cosas película por película, y después de un fracaso volvió el éxito. Cada proyecto tiene su propia vida. Por esta película me estás felicitando y quizá por la próxima me vas a dar una bofetada en la cara. -No, no pienso hacerlo... De todos modos te terminas acostumbrando a este proceso. No han abusado de mí ni nada que se le parezca. ¿Qué es lo que la Cientología les ofrece a las estrellas de cine para que haya tantos artistas involucrados en esta iglesia?. Es una técnica que sirve para manejar tu vida y mucho más que eso. Lo que nadie sabe respecto a la Cientología es que hay gente de primer nivel en cada profesión. Solamente oyes hablar de los actores de cine, pero también partici- pan los mejores abogados, los mejores empresarios, los mejores ejecutivos, los mejores deportistas. No somos solamente nosotros los que integramos el grupo, pero desde un punto de vista comercial somos los más atractivos para la pren- sa. Lo que nos ofrece no es diferente de lo que ofrece a los demás. -¿Estabas preocupado por tu carrera antes de PULP FICTION?. El año pasado me preocupé, por primera vez en mucho tiempo. Fue dos semanas antes de que me llamara Quentin. Después de Mira quién habla ahora -que no me molestó hacer- no recibía ofertas diferentes. Y eso me preocupaba, pero fue la primera vez que me ocurrió en diecinueve años de carrera. Fue entonces cuando pensé que tal vez había llegado a un momento diferente en mi profesión. De to- dos modos, tampoco me desesperaba. Seguía trabajando, aunque nada era parecido a lo que tenía ganas de hacer. -¿Qué le sugerirías a Quentin para lidiar con el éxito que tiene ahora, a partir de tu propia experiencia?. No le daría ningún consejo, porque sabe manejarse mucho mejor con la prensa que yo. A mí me llevó veinte años aprender a sentirme cómodo con los periodis- tas. En cambio Quentin no tiene ese problema. Es que su hobby es el periodismo Lee notas, lee críticas, está al día de todo. -Sueles mirar tus viejas películas en televisión?. El otro día estaba mirando TNT y pasaron una película mía. Basicamente cuan- do veo esas películas veo un muchachito. En este entonces me sentía un hombre pero era realmente un niño. A los cuarenta ves las cosas de una forma diferen- te. Gabriel Lerman New York