FICHA TÉCNICA:

Título: Son de Mar.
Productor: Andrés Vicente Gómez.
Director: Bigas Luna.
Dtor. de Producción: Luis Gutiérrez.
Dtor. de Fotografía: José Luis Alcaine.
Dtor. Artístico: Pierre-Louis Thèvenet.
Directora de Casting: Consol Tura.
Figurinista: Macarena Soto.
Maquillaje: Marilo Osuna.
Peluquería: Maite Mendivil.
Sonido: Albert Manera.
Montaje: Ernesto Blasi.
Efectos Especiales: Reyes Abades.
Jefa de Prensa: Pilar Morillo.


SINOPSIS:

Un día del final del verano, Ulises (Jordi Mollà) llega a una pequeña ciudad de la costa para ser el nuevo profesor de literatura del instituto. Allí descubrirá la sensualidad del Mediterráneo a través del mar, del olor de los naranjos y de las deliciosas patatas fritas que le prepara una chica, Martina (Leonor Watling). Ulises no puede evitar enamorarse locamente de ella. Y Martina cae hechizada por las historias que él le cuenta.
Una madrugada que sale a pescar atunes en su barco, Ulises desaparece. Y Martina, embarazada, se casa con Sierra (Eduard Fernández), un rico constructor local. Cuando Martina se siente instalada en esa vida de lujo, Ulises reaparece porque no ha podido olvidarla. Decidida a darle una segunda oportunidad, Martina encierra a Ulises en lo alto de un rascacielos sin terminar, y los encuentros entre la pareja se hacen cada vez más encendidos. Pero como en cualquier triángulo pasional, el destino deja un estrecho hueco para la felicidad.


       Lo Bueno de Bigas Luna es que sabe provocar con todo lo que hace, a pesar de conseguir que para algunos sus películas no sean nada más (y nada menos) que la típica españolada. La culpa de ello, sacar escenas de sexo y desnudos (y tetas, sobre todo, por las tetas). Pero mucho más allá de mostrar solamente el desnudo (¡vaya desnudo!) de Leonor Watling, sugiere, como siempre, los instintos y formas de actuar más propias del españolito.

       Aunque el guión es demasiado fantástico y se pierde en la narración, los primeros 45 minutos de la película son de lo mejor que ha montado. El profesor que llega a un pueblecito del Mediterráneo y enamora a una chica guapa, vital, inocente (madura como toda mujer e inmadura a la vez).

       Podía haberse centrado en la historia de amor, pero no sería Bigas Luna, así que agobia un poco y exprime demasiado el lado guarro, trágico, en la vida de los protagonistas.

       Si el comienzo es sublime, el final es... para olvidar.

Alano S. Herrero. En el Planeta Argenteola. Septiembre de 2002.


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