Primavera en Otoño.

            Habíamos acordado Dardo y yo el escribir una líneas sobre Primavera en Otoño, y se me adelantó hace unos días con su artículo en la web. Pocos datos técnicos o biográficos puedo aportar añadidos los que él recoge, sin embargo, no voy a perder la oportunidad de dar mi opinión sobre la película. Es verdad que debo a LLFB un montón de artículos pendientes (sobre la edición en DVD de El Sol del Membrillo de Víctor Erice, La Palabra. Ordet de C.T. Dreyer, Lost in Translation de S. Coppola, entre otros) y a pesar de tratarse en todos los casos sobre películas sobresalientes, me apetece más reflejar el buen sabor que me deja esta supuesta película menor de Clint Eastwood. Con lo que aprovecho para justificar como siempre lo de que no distingo entre películas buenas y malas, sino entre las que me transmiten, emocionan y las que no me aportan nada.

      Primavera en Otoño no está disponible en vídeo ni se ha editado en DVD en España, así que las posibilidades de verla se reducen bastante. En mi caso la he”descubierto” hace escasos días gracias a Dardo, quien la tiene grabada en VHS de la emisión en el ciclo que TVE le dedico a Eastwood.

      Me gustan la excepciones. Y está claro que Primavera en Otoño es una en la filmografía de su director. A años luz de sus mejores películas, entre las que se pueden citar Bird, la biografía del Charlie Parker (Eastwood es un gran amante del jazz), Sin Perdón (uno de los mejores westerns de la historia, con permiso de Sergio Leone) o Mystic River. Está claro que no se manejaba tan bien en la dirección como en otros géneros. Ese mismo año (1973) rodaba un western como Infierno de Cobardes con un resultado más que notable (en Primavera en Otoño se hace un homenaje, pues los protagonistas van a ver esa otra película al cine). Anteriormente había debutado en la dirección con Escalofrío en la Nochele dedico a Eastwoo (1971), así que quiero pensar que enfocó el proyecto de Primavera en Otoño como algo más personal, un desahogo o una huída de la etiqueta de duro (delante y detrás de las cámaras). Sí es la primera vez, como ya apunta Dardo, que dirige sin reservarse un papel, ni siquiera secundario. Lo que sí está claro es que hablar de tesón, trabajo y talento para referirse a un director con la trayectoria (tan extensa) de éste está más que justificado, y que se inicia en el cine, como actor protagonista (después de haber sido secundario y extra) en tierras españolas a las órdenes de Sergio Leone en la trilogía compuesta de Por un Puñado de Dólares (1964), La Muerte Tenía un Precio (1965) y El Bueno, el Feo y el Malo (1966) a las que debe tanto. Después, rechazaría un pequeño papel ofrecido por el director italiano en Hasta que Llegó su Hora, en mi opinión, la cumbre del Spaguetti-Western.

      Pertenece el argumento de Primavera en Otoño a ese grupo de películas románticas que empalagan a mucha gente. Y que gustará o no pero en ambos casos con intensidad. Si nos consideramos del grupo de los que la disfrutamos, yo creo que sus virtudes residen, en primer lugar, en la elección de los dos protagonistas para interpretar a una pareja unida por casualidad, pues ambos provienen de dos mundos opuestos. Un jovencita hippy, vital, optimista y alegre a la que da vida Kay Lenz, y un William Holden interpretando a un mayorcete gris y aburrido con una vida monótona.Un amor imposible, con todo en contra. En ello coincide con la posterior Los Puentes de Madison así que me da la impresión de que las hizo siguiendo la misma receta...

      Aunque sorprenda encontrarse con un montaje y una puesta en escena en ocasiones demasiado torpe, muy artificial en otras, no deja de tener cierto encanto. Eastwood consigue un ritmo acertado. Claro que, argumentalmente, le podría haber sacado más partido a la doble moral norteamericana, o haber buscado un mayor dramatismo, pero entonces Breezy, tal vez, ya no sería un filme de digestión agradable, optimista, y creo que con los gramos justos de intimismo. Cine romántico en estado puro. Una perla. La calificaría como una película romántica de momentos con regusto yanki-setentero.

      En la versión doblada que he visto se puede disfrutar de algunas de las mejores y más míticas voces de actores de doblaje de aquellos años. Todo un lujo...


      José Manuel Braña.
      En Avilés a 28 de Diciembre de 2004.
      Escuchando de Julieta Venegas.




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