FICHA TÉCNICA:

Título: Blade Runner.

Nacionalidad: U.S.A.
Año de producción: 1.982.
Director: Ridley Scott.

Actores: Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Edward James Olmos, M. Emmet Walsh, Daryl Hannah, William Sanderson, Brion James, Joe Turkel, Joanna Cassidy, James Hong, Morgan Paull, Kevin Thompson, John Edward Allen...

Productor: Michael Deeley.
Guión: Philip K. Dick y Hampton Fancher.
Fotografía: Jordan Cronenweth.
Música original de Vangelis.

Género: Acción / Ciencia Ficción / Drama.

Sinópsis: Los Angeles en el siglo XXI es una ciudad gris, lluviosa, siempre cubierta por una espesa capa de niebla, con enormes construcciones que se levantan sobre las ruínas de la antigua metrópoli. La Tierra es un planeta decadente, y lo mejor de la raza humana ha escapado hacia las colonias externas, lugares con verdes praderas.

Calificación moral: No recom. menores de 13 años.
Duración: 117 minutos.


       Lenguas de fuego acariciando el crepúsculo, un rostro oriental proyectado sobre la fachada de un edificio color azul neón, dos formas piramidales vítreas que parecen estar reflejando un permanente ocaso... Ese es mi primer recuerdo televisivo. No debía tener más de cinco años.

       Intenten recordar cual fue el suyo... ¿Difícil, verdad? Para aquellos que lo hayan conseguido se darán cuenta que recuerdan esas imágenes con una nitidez y claridad inusitada.

       Poco más pude saber sobre qué era aquello. En mi casa a la hora de cenar se apagaba el televisor. Aquellos seis o siete planos se quedaron durmiendo en las esquinas de mi memoria.

       Con unos doce años tuve la ocasión de comprobar que aquellas imágenes pertenecían a una película llamada “Blade Runner”. El golpe fue instantáneo. Seis años después tuve esa sensación de “déjà vu”.

       Me impregné esta vez no sólo de aquella escena, sino también de aquella música envolvente, de aquella oriental que anunciaba las colonias del mundo exterior. Tuve la misma impresión de cambio de medio que nos da una zambullida en la piscina: estaba en otro lugar totalmente distinto del salón de mi casa.

       Para ser sincero he de decir que no pasé mucho más allá. Un interrogatorio realizado con un escáner de retina resultó ser demasiado surrealista para mi inmadura consciencia. No me arrepiento de que hubiera sucedido así. Probablemente de haber seguido viendo (o viviendo) la película, la hubiera calificado como una castaña y habría cambiado de canal en las sucesivas reposiciones. De este modo di otro paso hacia la habitación a oscuras, aunque todavía no estuviera preparado para cruzar el umbral.

       Un sábado por la tarde, como era costumbre en mi casa, alquilamos una película en el vídeo club. Al tocarme a mí elegir, hice un gesto por primera vez que luego volvería a repetir con cierta asiduidad: tomé una película del rincón de las viejas, ese rincón en el que están todas juntas, sin ordenar y con la carátula rayada. “BLADE RUNNER”.

       La primera impresión volvió a ser apabullante, se trataba de una película de hacía catorce años y su estética era totalmente vigente. Si aun hoy por hoy nos planteamos un mañana pesimista bien podría ser el de BR (veamos de cuantas películas futuristas se puede decir lo mismo).

       Comencé a reconocer la música como aquella que sonaba en algunos programas de la televisión (imagínense la sorpresa cuando al final escuché la que yo creía era la sintonía de “Informe Semanal”) Una banda sonora que se amoldaba a cada frame de la película como un traje hecho a medida.

       Y en este punto se llega al motivo por el cual este film resulta una película imprescindible. Una magnífica adaptación de un libro magnífico (“Do Androids Dream of Electric Sheep”, Phillip K. Dick). Ridley Scott supo expresar en 117 minutos todo un universo negro - futurista de manera fiel y dinámica, con alguna comprensible, por necesaria, omisión.

       Aquellos que ya hayan vivido la experiencia de su visionado pueden omitir este párrafo sinóptico: Deckard es un Blade Runner retirado. Estos Blade Runner son cazadores de Replicantes, (androides creados por tecnología genética para ser más competentes que los humanos). Los Replicantes sólo son legales en las colonias del Mundo Exterior, donde realizan las tareas más ingratas. Un grupo de Nexus 6, los más avanzados de entre ellos, han entrado en la Tierra de manera fraudulenta. Deckard, el último Blade Runner debe eliminarlos antes de que causen más problemas. Los Replicantes quieren simplemente vivir más, ya que para mantenerles controlados en su labor de esclavos, su vida ha sido limitada a cuatro años. Su inteligencia y capacidades superiores les ha llevado a querer vivir como humanos. Por ello han vuelto a la Tierra, para conseguir que su creador, la corporación Tyrell, les dé la posibilidad de vivir más tiempo.

       La comprensión no es total en el primer visionado, pero no importa ya que el segundo (tercero, o en mi caso sexto) se hace con deleite, siempre surgen nuevas tramas y pinceladas estéticos que merece la pena descubrir en una película cuidada al detalle. Su argumento sencillo de inicio (el poli harto - un poco malo, que tiene que acabar con unos asesinos - más malos todavía) se ramifica hasta que se pierde la noción del bien y del mal, en una vorágine de cruces y acciones inesperadas (no estoy aquí para contar el final, aunque sea lo que más merece la pena).

       La cuestión es que se trata de una película que se ha adelantado a su tiempo: alguien que haya visto Blade Runner ya se había planteado temas como los que hemos visto en filmes posteriores: clasificación de los seres humanos en función de su perfección (“Gattacca”), esclavismo de la sociedad por la tecnología (“Minority Report”, si o la han visto mejor). Incluso encontraremos reminiscencias de conflictos como los recientes sobre la utilización del genoma humano o las células madre. También podemos encontrar referencias de algo que nos pueden resultar familiares: la explotación laboral del diferente.

       También es una película que relativiza la simplicidad con la que en la vida cotidiana clasificamos a los individuos. BR demuestra el peligro que conlleva la definición de “ser humano”, ya que todo lo que no entre en esta definición no es necesariamente inhumano.

       Para aquellos a los que la película nos haya marcado siempre nos quedarán las constantes polémicas que nos deja un final con pistas confusas: ¿Quién es el/la último/a Replicante?.

       Aunque cabría pensar que BR es mi película favorita, no es cierto. Sin embargo, el objetivo de este relato es el de acercarles una película que seguramente cambiará su percepción de la vida, y en eso Blade Runner no tiene competencia.


Luis Arribas Palomo.
14 de Diciembre del 2.003


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