ENTREVISTA A BRUCE WILLIS ("IMÁGENES DE ACTUALIDAD" número 133). Pocos saben que nació en Alemania, en el lado occidental del muro cuando to- davía existía, y pocos recuerdan sus años en obras de poca monta en el circui- to Off-Broadway de la ciudad que nunca duerme. Willis llegó al estrellato gra- cias a la televisión, como el investigador privado David Addison en la serie "Luz de luna" y aunque tuvo un relativo éxito cinematográfico con "Cita a cie- gas", de Blake Edwards, debe su inmensa popularidad al personaje que encarnó en "La jungla de cristal", una de las películas más taquilleras de la década pasada. Desde entonces Willis ha alternado entre los grandes éxitos con los estrepitosos fracasos, como "La hoguera de las vanidades", "El gran halcón" o "El último boy scout". Sin embargo, 1994 ha probado ser un buen año para él. Se le ha visto en cuatro películas: la intrascendente "North", de Rob Reiner en la que aparecía disfrazado de conejo; la taquillera PULP FICTION de Quentin Tarantino, en donde encarna a un boxeador metido en problemas con la mafia; la escandalosa "El color de la noche", en donde aparece sin inguna clase de dis- fraz en compañía de Jane March, la esposa de su mejor amigo en la vida real; y finalmente, "Nobody´s Fool", donde encarna a un hombre muy tranquilo que busca consejo en Paul Newman tras su divorcio de Melanie Griffith. Ahora, Willis du- da sobre si encargar un tercer hijo, mientras rueda en Nueva York las escenas de la tercera parte de "La jungla de cristal" en donde comparte cartel con Jeremy Irons. -¿Por qué te has negado a conceder entrevistas durante casi cuatro años?. Es que no me presto al juego de las distribuidoras. Después de "El gran hal- cón", tras pasar por lo que pasé, tuve la suerte de darme cuenta de que ya no tenía que seguir las reglas del juego. Seguí recibiendo guiones, seguí hacien- do lo que quería hacer y trabajando en los films que me interesaban. Ya no me importaba lo que decían sobre mí. Han dicho las peores cosas que a alguien se le haya podido ocurrir y eso no ha tenido ninguna influencia en mi trabajo. -Has trabajado en "North" y ahora en PULP FICTION. ¿Estás tratando de cam- biar la imagen que la gente tiene de ti, mostrando que puedes hacer todo tipo de papeles?. No, porque solamente mirando en retrospectiva parecería que yo he hecho films muy diversos. Hice cuatro films el año pasado: "North", "El color de la noche", "Pulp fiction" y "Nobody´s fool". Cuando hice "North" no sabía que iba a hacer PULP FICTION; y cuando hice PULP FICTION no sabía que iba a hacer "Nobody´s fool". Si te fijas todos parecen films muy diferentes, pero yo nunca me senté y dije: " Voy a hacer una película para niños, una con Quentin Tarantino, una con Paul Newman y otra en donde tenga que desnudarme". Pero re- conozco que puede parecer que estoy tratando de hacer cosas diferentes. -Lo que sí es cierto es que has trabajado muchísimo el año pasado... No, es la ilusión de que he trabajado duramente, pero en "North" solo traba- jé tres semanas, en PULP FICTION otras tres y en "Nobody´s Fool" otras tres más. Así que parece que hubiera trabajado sin parar. Lo único fuerte que hice fue "El color de la noche", que me llevó catorce semanas de filmación. -¿Cómo te involucraste en PULP FICTION?. La hija más pequeña de Harvey Keitel es amiga de mi hija. Un día la vino a buscar. Hacía mucho tiempo que no habíamos hablado. El acababa de hacer "Reservoir Dogs" y "Bad Liutenant" y nos pusimos a hablar y me mencionó que Quentin Tarantino estaba trabajando en una nueva película, así que le pedí el guión, l o leí, y al día siguiente me encontre con Quentin en una barbacoa en la casa de Harvey. -¿Estás desilusionado con los pobres resultados comerciales de "North" y "El color de la noche"?. No, en absoluto. Yo creo que es problema del estudio conseguir que la pelí- cula recupere dinero y dé beneficios. Por supuesto que uno se siente recompen- sado si el film que protagoniza rinde en taquilla pero mi trabajo tiene lugar meses antes de que se estrene el film, y cuando se estrena yo no tengo dema- siada influencia en la forma en que lo recibe el público. Creo que la gente que está habituada a ir a ver películas, ve todo lo que no vió en el cine en vídeo. Así que estoy muy orgulloso de mi trabajo. -O sea que no sientes que tu carrera esté en peligro... No, en lo más mínimo. Es que yo creo que el trabajo de juzgar la carrera de los demás es algo que te corresponde a ti, y a los otros periodistas, que tie- nen que llenar columnas todos los días. Sois vosotros los que tenéis que com- petir con los otros periódicos con las mejores noticias, y los que tenéis que conseguir que la gente lea vuestro periódico en lugar del de la competencia. Parte de tu trabajo es tratar de encontrarle un aspecto interesante a la en- trevista para que tu artículo sea diferente. Yo no tengo que preocuparme por cómo veo mi carrera. A mí me preocupan mis hijos, no si mis películas venden o dejan de vender... -¿Afecta a tu matrimonio el hecho de que los dos seáis actores?. Tal vez tú piensas que los actores prestan atención a lo que se escribe so- bre ellos en los periódicos. Pero la verdad es que la gran mayoría de ellos ni lo lee ni le presta atención. Nosotros no somos los lectores. Somos la noti- cia. Pero respondiendo a tu pregunta: sí, es difícil estar casado, aunque no seas famoso. Cuando tu mujer tiene exactamente tu mismo trabajo es aún más di- fícil. Y cuando los dos somos muy conocidos, hay veces en que ser tan famosos no tiene nada de divertido. Si yo pudiera cambiar mi suerte en este momento, yo regalaría toda la fama y me convertiría en un ser anónimo. Porque lo único que me interesa a estas alturas es el proceso creativo. Cómo crear un nuevo personaje, poder trabajar con actores como los de PULP FICTION o "El color de la noche", o poder trabajar con Meryl Streep o Dustin Hoffman. Estos actores son mis héroes y yo estoy en una posición donde puedo compartir el trabajo creativo con ellos. Es que yo todavía tengo un pequeño niño en mi corazón que se fascina con la sola idea de trabajar con Paul Newman. -Pero me imagino que eres consciente que cuando un actor se convierte en una estrella tiene que mantener una imágen pública, que se corresponde con lo que la gente ha visto en la pantalla grande... Es cierto, y es algo de lo que no te puedas librar, porque la gente que va a ver películas, ve todas las películas. Y es cierto que el papel que he hecho en PULP FICTION es una síntesis de un montón de personajes que he hecho en el pasado, pero al mismo tiempo no se parece en nada a todo lo que yo haya hecho anteriormente. Es un personaje totalmente diferente. Basta fijarse en John Travolta. Mucha gente se preguntaba antes de ver la película qué diablos iba a hacer Travolta en el film. Y basta mirar PULP FICTION para darse cuenta que hace un trabajo brillante. No hay un solo desperdicio en su interpretación. -¿Trataste de satirizar tu trabajo anterior en PULP FICTION? No, todo lo contrario. Lo que hice fue tratar de hacer algo completamente diferente, porque la gente que va a ver PULP FICTION ya ha visto "La jungla de cristal". Y no puedes negar esa parte de tu pasado. Y ése es el desafío de este film para mí, tratar de crear algo diferente. Es como en el caso de la televisión. Puedes crear un personaje un personaje para la televisión y hacer- lo durante veinte años y llenarte de dinero, haciendo el mismo personaje una y otra vez. Pero yo no tengo ningún interés en eso. Lo único que me mantiene interesado en este momento es el desfio de saber si vou a poder cumplir con mi parte o no. Suelo elegir papeles en estos días de los que no estoy demasiado seguro si voy a salir airosos o no. Y me doy cuenta si puedo con ellos o no cuando los filmo. -¿Crees que fuiste afortunado porque pudiste saltar de la televisión al cine sin problemas?. Fui muy afortunado, y a decir verdad, no sé muy bien como ocurrió. Lo único que puedo decir es que mientras hacía televisión aproveché todo el tiempo li- bre que tuve entre temporada y temporada para filmar una película. No sé por qué pude pasar al cine, mientras que otros actores no tienen esa suerte. Lo que pasa es que yo nunca me sentí encasillado en ese papel que hacía en tele- visión. Mi personaje era un individuo vulgar, quizás ésa sea la razón... -¿Cómo preparaste tu papel en "PULP FICTION"?. Quentin, Maria de Medeiros y yo hicimos un montón de escenas que no estaban en el guión, que inventamos, para reproducir cómo era la vida para este perso- naje antes que apareciera en el film. Esas escenas, lógicamente no las filmá- mos, fueron solamente a modo de preparación. Hutch es una persona que no se siente muy cómodo alrededor de otra gente, y no es un mujeriego. Él siente que su chica es una pequeña flor que le ha aparecido en el camino, y que es lo más importante en su vida. No es una buena persona, porque ha hecho ciertas cosas ilegales. Cuando nosotros lo encontramos en el film está en un momento de su vida en que está tratando de encaminar su vida hacia algo más honorable, a pe- sar de que le robe el dinero a su chica y mate a tres personas en el film, que hay honor entre los ladrones, que son seres humanos y que a veces cometen errores. -¿Cuál es el secreto del éxito de PULP FICTION?. Si yo hubiera trabajado en la película y la hubiera visto como espectador, igual hubiera pensado que es un film brillante. Pero como yo trabajé en ella, sé que es doblemente brillante porque cada escena que ves en la pantalla es- tuvo escrita un año antes de que empezáramos a filamr. Todas las tomas estaban perfectamente descritas en el guión. Y eso es correr riesgos, porque la mayo- ría de los directores prefieren intentar filmar diferentes tomas en el set. Quentin sabía exactamente lo que tenía que hacer. Así que el resultado no es mérito mío. Por eso, porque el texto estaba allí, el comportamiento de cada personaje también. Cada momento estaba perfectamente descrito en el guión, ca- da ángulo, cada cuadro. Yo he trabajado en veinticinco películas y nunca he visto a los actores pelearse para mantener el guión original. Quentin decía por ahí que tal vez podíamos probar otra frase, y todos los actores se ponían a la defensíva para que nos mantuviéramos fieles al original. Hubiera sido co- mo cambiar los diálogos de Shakespesare. -¿Qué es lo que te decidió a hacer "La jungla 3"?. El guión, nada más que eso. Yo dije en muchas ocasiones que no iba a volver a hacer "La jungla de cristal". Y de pronto apareció este guión maravilloso. No hubiera filmado esta secuela si no fuera por el guión, porque todo el mundo tiene miedo de que la gente no se interese por ver otra variante de lo mismo. Es que ya se han hecho demasiadas variantes del mismo tema: en un autobús, en un avión, en un barco, en una tienda de comestibles. Por eso cuando me pre- sentaban guiones que no me interesaban me negaba. Y cuando apareció esa idea de hacer "La jungla 3" no me pude negar. -¿De qué trata?. Me gustaría poder contarte más. pero temo revelarte lo que no debo. Sólo puedo decirte que Jeremy Irons hace de villano, Samuel L. Jackson hace de mi compañero de aventuras, que está ambientada en Nueva York y que no tiene nada que ver con lo que puedas imaginarte para una secuela. De la primera a esta tercera parte hay un enorme salto, porque mi personaje está pasando por un mo- mento muy duro de su vida. Su mujer le ha abandonado y él está atravesando por una dura crisis. Está bebiendo y no está llevando una buena vida. -¿Crees que has tenido una carrera interesante?. Claro que sí, he podido hacer grandes superproducciones y también películas independientes de poco presupuesto. A estas alturas de mi vida estoy haciendo las películas que tengo ganas de hacer. -¿Es cierto que hiciste pruebas para protagonizar "La chaqueta metálica". Sí, hice una prueba cuando todavía estaba en Nueva York. Era un día de lluvia en otoño, y se habían presentado cinco mil aspirantes con un video. Tenías que sentarte delante de una cámara durante cuatro minutos. Yo pre- paré mi papel meticulosamente. Pasó un año y medio después de la prueba por lo que pensé que no me habían dado el trabajo. Acababa de filmar el capítulo piloto de "Luz de luna". La serie acababa de ser contratada por la cadena y nos disponíamos a filmar los primeros cinco episodios cuando me llamaron de la oficina de Stanley Kubrick para ofrecerme el papel. Y me sentí muy triste de no estar disponible en ese momento, porqué pensé que iba a ser la última sobre Vietnam, con un genio como Kubrick en la dirección. Creo que hizo una muy bue- na película, pero bueno bueno, uno no siempre puede conseguirlo todo... Gabriel Lerman Nueva York